domingo, 24 de julio de 2016

Tenemos sonrisas de todas las edades

El campamento de este año es un reto para nosotros. Nunca habíamos hecho uno con tres secciones y todos somos conscientes del significado.
Esta mañana se respiraba una hermosa tensión entre los monitores, sabedores

de que hoy empezaba el verdadero desafío.
Estos tres primeros días, con todos en la campa la diferencia era solo el número.
Pero a estas horas, 15 jóvenes alcanzan Candelario, a 60 kms de Santiago. 40 atacan las primeras rampas del Trampal y 93 siguen sus juegos en la base.
Cosquilleo en el estómago como en los estrenos teatrales esperando la confirmación de que el trabajo de 6 meses iba a traducirse en muchos mecanismos funcionando.
Sinfonía de cacharros en la cocina en alegro ma non tropo porque hay que hacer comida para 165 en distintos horarios y cacharros para ser transportada. Dos coches de apoyo circulando sin parar para abastecer a los aventureros. 2 monitores en una sección, 8 en otra y 16 especialmente alertas porque hoy tenemos que estar todos a gran altura: se marchan 55 pero el proyecto es de todos.
Y se genera una bella coreografía de educación sincronizada que sobrecoje.
La normalidad del día es fruto de la excepcionalidad de cada uno de ellos.
La complejidad de este año solo adquiere sentido en el signo de salud que es tener que responder a niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
Y en tres puntos distintos de esta comarca tres dinámicas distintas con parámetros comunes: un trabajo deslumbrante, una pasión irrefrenable y una inmensa satisfacción en todos los chavales. 
Cada uno en su edad, en su lenguaje, en su forma, pero inmensamente satisfechos. Y lograr eso es un motivo de orgullo al alcance de pocos. 
Tenemos sonrisas para todas las edades y entregarlas es el deseo que Dios nos ha transmitido para que les lleguen en su nombre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario