sábado, 30 de julio de 2016

Hasta mañana

Bajo los acordes de todas las músicas "perreras" veraniegas os escribo para las indicaciones de llegada mañana domingo.

Al fondo 145 enfervorecidos niños y jóvenes disfrutando intensamente de esta bonita experiencia.

Llegar a Santiago de Aravalle es bastante sencillo. Tres Cantos - Ávila y Ávila carretera de Plasencia.

Al llegar a Barco de Ávila os quedarán a penas 15 kilómetros. A la derecha encontraréis indicaciones para Santiago de Aravalle.

800 metros y encontraréis monitores en la plaza que os ofrecerán las últimas indicaciones antes de llegar a la finca.

Os esperamos con mucha ilusión y muchas ganas de compartir juntos. Eso sí, no antes de las 11.00, por favor, para que nos dé tiempo a hacer maletas y dejar todo recogido. Calculad 2 horitas y cuarto desde Tres Cantos.

Suena Grease: hay cosas que no cambian. Y ahora Paquito Chocolatero. Está claro que la cosa empieza a decaer. En veinte minutos a dormir.

Por encima de los focos resaltan las estrellas. Nos acompañaron desde el día en que llegamos cargados de ilusiones y preparativos. Hace doce días que, por una parte parecen haber sido meses y por otra apenas instantes.

Mañana las volveremos a contemplar con el nudo en el estómago típico del buen campamento cuando la marcha de los chicos te arranca un poquito de las entrañas.

Era un proyecto muy complejo. Hemos trabajado una barbaridad pero entre los monitores se hablaba hoy de la pena porque acabara y de ideas para el próximo curso: el mejor indicador de que la experiencia ha sido profunda.

Hay que dar muchas gracias al buen Dios.

Buen viaje y hasta mañana.

viernes, 29 de julio de 2016

El cv

En lo que formamos gobierno y volvemos a sufrir la enésima reforma educativa me atrevo a contribuir con una serie de propuestas que espero sean de vuestro gusto.
Que la evaluación sea sobre 12 puntos. Personalmente me parece una memez que sea sobre 10, 14 o 22, pero por lo menos el 12 es número bíblico y el siguiente sería sobre 144 que es ya un exceso.
En cualquier caso, dejemos que el 80% responda a cuestiones académicas de memorizaciones, trabajos y estudios y, al menos, el 20% restante permita evaluar la capacidad fructífera de los estudiantes.
En "la Misión de la Universidad" de D. José Ortega y Gasset (antes Lista, como diría Mingote), se alertaba de que la Universidad estaba formando "nuevos bárbaros" excesivamente especializados y con poca "cultura general". La nueva barbarie con la que yo convivo en la Universidad pasa más por la esterilidad de la acumulación de menciones, idiomas, Másters, prácticas de renombre y otro tipo de presuntos méritos.
Sin dejar de reconocer su valor, como poco económico, no tengo claro que sean del todo eficaces en la formación de profesionales. "No seamos paletos de la ciencia. La ciencia es el mayor portento humano; pero por encima de ella está la vida humana misma que la hace posible" decía don José. Pues, como objetivación de la humanidad, que el 20% de las notas tenga relación con la capacidad de ser fructífero, de ser útil, no solo a los objetivos de la empresa sino a los de la vida humana común.
Valoremos la capacidad de atender a los propios familiares, de ser eficaz en el cuidado de los amigos, de mostrar un compromiso por la casa común que es la naturaleza y la ciudad en la que vivimos...
Demos un 20% de la nota a los jóvenes que hacen una campaña solidaria, a los que se comprometen en un voluntariado, a los que buscan que el aprendizaje responda a la realidad y no a las entelequias...
No se trata de una propuesta interesada aunque hay que reconocer que nuestros jóvenes saldrían muy beneficiados.
Los que componen la que aquí llamamos "tercera sección" o "universitarios" tienen un currículum deslumbrante. Tres campamentos urbanos con niños en situaciones de riesgo social y marginación en Linares; más de 6 experiencias de contacto con experiencias de pobreza en Los Camilos, en los desayunos con la Orden de Malta, con el despacho de Cáritas...
Y este año han hecho un máster en civilidad y ciudadanía solidaria. La parroquia de Barco de Ávila no tiene los mismos recursos que la nuestra y han necesitado de sus brazos y de sus sudores para rehabilitar un patio de la casa parroquial que será ocasión de encuentros, charlas y divertimentos como lo es nuestro teatro y nuestro patio, herramientas imprescindibles para la evangelización, como ya sabéis, especialmente en nuestra parroquia en la que "no sabemos orar sin patata". Y han hecho una profunda limpieza en el atrio de una ermita cercana.
Francisco, el párroco de Barco, agradecidísimo y encantado. Los feligreses admirados por la generosidad de estos chicos. Los jóvenes de la parroquia cuestionados por el hecho de que tengan que venir de Tres Cantos para cuidar lo que es suyo. Y el dueño de la fábrica de tratamiento de residuos, conocedor del proyecto, lejos de cobrar los más de doscientos euros estipulados por más de una tonelada de escombros (habéis leído bien, más de una tonelada), lo cerró en 27 euros y un helado de regalo para cada uno de los chicos.
Ellos satisfechos por su capacidad de hacer cosas que permanezcan aunque no sea para su disfrute, contentos por haberlo hecho en equipo y con las clave que solo puede ofrecer la solidaridad y la ausencia de retribución.
Mis amigos que trabajan en recursos humanos coinciden en el tedio de currículums previsibles y monótonos: uso medio de ofimática (osea cortar, pegar, descargar canciones y buscar pokemons); nivel C1 de inglés que las más de las veces solo habilita para entender los mensajes en inglés de la línea de tren que lleva el mismo nombre; y el doble grado que no siempre presupone el conocimiento de que Ortega y Gasset es algo más que una estación de Metro.
Los que trabajáis en esto sabéis que, en igualdad de condiciones, nos quedaríamos con el que incluye una línea tan original como contundente: yo contribuí a rehabilitar el patio de una parroquia que no es la mía, en un pueblo al que quizá no vuelva, para que otros disfruten como yo puedo hacerlo.
Y no le daríamos el puesto de trabajo como premio a su generosidad, sino porque el que ha vivido estas experiencias sabe discernir lo real de lo idealista; lo humano de lo despedazador; lo importante de lo superfluo; el valor de lo común frente a lo individualista.
Y, en las empresas que yo conozco, al final ese es el perfil que todos buscamos. En las empresas económicas, en las empresas familiares, en las empresas eclesiales y en la mayor de las empresas, la construcción de la persona.
Empieza la recogida de firmas. Ya tenemos las de Marta, Quique, Nacho, Hojas, Elena, Natalia, Lucía, Laura, Pascu, María, Almudena, Carmen. Las de Miguel, Ainhoa, Pimen cuyas toneladas han sido de niños en la acampada; y las de Marina, Pablo, Fran, Ester y tantos otros que se quedaron con toneladas de ganas por contribuir a este sueño.
Personalmente, me son más que suficientes por su valor. Si algún día alcanzamos las 200.000 necesarias para la reforma en el Congreso, quizá podamos ofrecer esta misma alegría a muchos otros.










jueves, 28 de julio de 2016

Un día en el campamento

El 10 de enero tuvimos la primera de las reuniones para comenzar el trabajo de diseño y creación del campamento.
Ese día las tareas comenzaron a ser distribuidas y los días asignados a los monitores. Muchas horas de trabajo para dar sentido a las actividades, buscar su carácter educativo... Hasta componer un cuaderno de 140 páginas.

Para muestra, un botón. Y que así podáis conocer la trastienda de lo que ven vuestros hijos en la acampada.

Todos sanos y salvos, ni un hospital, dos conjuntivitis y una rodilla hinchada. Muy poca cosa.

Un abrazo a todos








Inteligentes espirituales

El trabajo que estamos desarrollando en estos días parte de las emociones para adentrarnos en una comprensión más global de la persona y que es uno de los temas con mayor desarrollo en la pedagogía y en la teología actual: la inteligencia espiritual.
Tras los primeros días en los que hemos trabajado, una por una, las emociones básicas, estamos centrados ahora en esta cuestión.
Si crees que puede ser de tu interés, compartimos contigo una conferencia que sirvió de reflexión a los monitores esta primavera.

https://www.youtube.com/watch?v=vJOTBQUiQeo

miércoles, 27 de julio de 2016

Mis queridos Fernando y Raúl

Al término del itinerante las montañas que seguimos contemplando desde el campamento ya no son las mismas. En cierto modo "son nuestras". Como diría el principito "han sido domesticadas" y al mirarlas el corazón vibra con los recuerdos e imágenes que han quedado grabadas para siempre,
Podéis estar muy orgullosos de vuestros hijos. La marcha era muy dura, sin paliativos. Alta montaña y exigente. De hecho ha sido uno de los grandes interrogantes del campamento. Hasta prácticamente el último momento dudamos si afrontarla o no. Pesaba la belleza y el tener tan a la mano una oportunidad. También la preocupación por mantenernos en el rango de lo razonable para la edad y preparación de estos chicos.
Por este motivo exigió una visita previa. Fue un lunes 23 de mayo. Día en el trabajo y madrugón de 6 de la mañana para ir con margen. Para este servicio hacía falta un trotón de garantías y nadie mejor que mi amigo Fernando, compañero de otros paseos de reflexiones, conversaciones y oración compartidas. Accedió gustoso por la oportunidad de la excursión y por poner su granito de arena en un proyecto tan hermoso. 
No nos equivocamos en la previsión de que la prueba exigía mucha preparación. No era previsible la dureza y mucho menos encontrarnos medio metro de nieve en la zona de cumbre.
El día fue extraordinario en todos los aspectos. Disfrutamos como niños de la belleza de parajes asombrosos y desconocidos. Hubo ocasión para la contemplación en silencio, para un salmo memorizado y para una naranja y un trozo de chorizo compartido a más de 2000 mts, que es donde mejor saben. Y la paliza fue también mayúscula. 24 kms por alta montaña para certificar que quizá aún no habíamos hecho todas las barbaridades que la vida nos tenía previstas. Pero los coches no andan solos y una vez en cumbre había que regresar por el sendero más factible para ello, por llamarlo de alguna forma.
Entretanto, Raul, había hecho su cumbre el sábado anterior y con toda seguridad mucho más meritoria que la nuestra: alcanzar la comunión de su hijo. Fue la penúltima batalla ganada a la enfermedad dado que la última tenía ya un ganador prefijado. Por eso tuvo tanto mérito, aquella comunión era la última prueba de ganador incierto. Mientras nosotros ascendíamos él pedía el ingreso voluntario en el hospital. Le fuimos enviando fotografías de lo contemplado, que me consta él agradeció en la que sería su última excursión, aunque fuera virtual, antes de que la enfermedad pusiera fin a una historia especialmente hermosa un día 26 del que hoy se cumplen justo dos meses.
Mis queridos Fernando y Raúl, podéis estar orgullosos. El itinerante ha sido lo que soñamos juntos. En verano el Trampal es menos peligroso pero igualmente exigente. Y ha sido escenario para una experiencia inolvidable de esas intensidades que permitirían volver mañana a trabajar como si hubieran pasado tres meses desde el último día de oficina.
Los chavales han disfrutado, han sido felices y nos han regalado experiencias extraordinarias.
Les dimos la ocasión de no subir al Trampal porque el objetivo era disfrutar y no sufrir innecesariamente. Tras un minuto impuesto de reflexión fue sobrecogedor escuchar, uno por uno, a 28 adolescentes sentenciando: "yo, subo".
Ojalá con estas palabras pudierais sentir la experiencia, casi mística, de los gritos de los chavales en un éxtasis de asombro al llegar a las lagunas del Trampal y al alcanzar el Calvitero al empezar a desplegarse todas las llanuras de Castilla y Extremadura. No reproduzco las exclamaciones porque ya sabéis que los adolescentes se expresan a menudo con "lenguaje tabernero" pero, en su gramática significaba plenitud y gozo profundo.
Ya podéis imaginar que no todo podían ser alegrías y os habrías reído con ganas al presenciar la crisis urbanita, casi de ansiedad, al intuir que iban a dormir en una pradera ocupada por vacas. Ellas fueron las primeras en huir ante semejante invasión de milindrez y la noche estrellada y la comodidad del pasto hicieron el resto para que tuvieran que reconocer que verdaderamente había sido una noche maravillosa.
Con todo, está claro que son chic@s de avenida y al llegar a Béjar rompieron en un sonoro aplauso ante el primer semáforo que detuvo su marcha como improvisado icono de la presunta civilización.
En el Calvitero disfrutaron del mejor trozo de choped y de las mejores onzas de chocolate que comerán en su vida, porque solo en estos contextos los sabores alcanzan plenitud.
Mis queridos Fernando y Raul, con profunda emoción comparto con vosotros algo que yo no había vivido hasta hora 25 años después de campamentos y montaña: que cinco jóvenes, tras el grito de éxtasis se giraran para exclamar ¡Josema, muchas gracias por traernos hasta aquí!
Mis queridos Fernando y Raul. Podemos estar muy satisfechos del trabajo y del esfuerzo. Gracias Fernando por la preocupación desde tus quehaceres hospitalarios en estos días. Gracias Raúl por velar por nosotros ahora que estás sentado junto al buen Padre. De otra forma no se entiende que no hayamos tenido ni un mal esguince ni entre los mayores universitarios y ni entre la horda hormonada. Apenas cuatro pares de piernas dignas de haberse peleado con un león o, mejor expresado por María,"de haberme pegado con todo un bosque".
En el cielo estrellado del Trampal te reconozco en la estrella tintineante que expresa que velas por nosotros.





domingo, 24 de julio de 2016

Las gestas de los dosmiles

En mayo, unas molestias en la rodilla fueron ocasión de una bonita conversación con un fisioterapeuta.
Tras la la exploración, un sucinto historial de deportes practicados y del uso dado para diagnosticar "rodillas de cura" con muchas barbaridades acumuladas en marchas, itinerantes, caminos de santiago y muchas màs mochilas de las aconsejables.
"Demasiado que giran" dictaminó el fisio acompañándolo de una serie de recomendaciones que ambos sabemos será difícil que se cumplan porque comparte la pasión por las montañas y sabe lo que eso supone.
Comenzó a hablarme de sus gestas, de muchos tresmiles, algún cuatromil e incluso un cinco mil.
Tuve que reconocerle que mis gestas eran mucho más modestas y que todas las mías estaban en el rango de los dosmiles.
Pero en esas alturas se viven cosas inalcanzables a otras superiores. Le hablé de Laura y de cómo hace 15 años, camino de Peñalara, logró que la montaña venciera su anorexia aunque solo fuera por unos días y le permitiera comer y ser feliz, en el primero de los pasos de un largo itinerario hasta la sanación.
Le hablé de las rampas de Cabeza Líjar en las que Víctor encontró aprendizajes que años después le sirvieron en las rampas de una oposición, y de otras gestas que solo se dan en los dosmiles.
En septiembre añadiré la vivida hoy: coronar con Alex las lagunas del Duque.
El concepto de discapacidad me resulta paradójico. Yo me siento muy discapacitado en muchas cosas.
Desde luego para reconocer cuándo no puedo mantener el equilibrio y coger la mano del que llevo al lado. Para soltar la mano cuando no es necesario y caminar con dignidad y con los propios medios. Para no aceptar que nadie me lleve la mochila si puedo hacerlo yo. Para no emitir queja alguna y adoptar el rictus innegociable del Induráin de los 90 quede lo que quede. Para echar la vista atrás y sacudir la mano, sin necesidad de decir nada más valorando lo alcanzado.
Hemos tardado un poco más, aunque no mucho. Y ha concluido con una frase sobrecogedora: "Josema, ha estado muy bien".
No sé si un verano aparecerá la ocasión del cuatromil, pero el día que las rodillas no puedan más, contaremos las gestas de los dosmiles y disfrutaremos de fotos que son un regalo incomparable.

Tenemos sonrisas de todas las edades

El campamento de este año es un reto para nosotros. Nunca habíamos hecho uno con tres secciones y todos somos conscientes del significado.
Esta mañana se respiraba una hermosa tensión entre los monitores, sabedores

de que hoy empezaba el verdadero desafío.
Estos tres primeros días, con todos en la campa la diferencia era solo el número.
Pero a estas horas, 15 jóvenes alcanzan Candelario, a 60 kms de Santiago. 40 atacan las primeras rampas del Trampal y 93 siguen sus juegos en la base.
Cosquilleo en el estómago como en los estrenos teatrales esperando la confirmación de que el trabajo de 6 meses iba a traducirse en muchos mecanismos funcionando.
Sinfonía de cacharros en la cocina en alegro ma non tropo porque hay que hacer comida para 165 en distintos horarios y cacharros para ser transportada. Dos coches de apoyo circulando sin parar para abastecer a los aventureros. 2 monitores en una sección, 8 en otra y 16 especialmente alertas porque hoy tenemos que estar todos a gran altura: se marchan 55 pero el proyecto es de todos.
Y se genera una bella coreografía de educación sincronizada que sobrecoje.
La normalidad del día es fruto de la excepcionalidad de cada uno de ellos.
La complejidad de este año solo adquiere sentido en el signo de salud que es tener que responder a niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
Y en tres puntos distintos de esta comarca tres dinámicas distintas con parámetros comunes: un trabajo deslumbrante, una pasión irrefrenable y una inmensa satisfacción en todos los chavales. 
Cada uno en su edad, en su lenguaje, en su forma, pero inmensamente satisfechos. Y lograr eso es un motivo de orgullo al alcance de pocos. 
Tenemos sonrisas para todas las edades y entregarlas es el deseo que Dios nos ha transmitido para que les lleguen en su nombre.


viernes, 22 de julio de 2016

Nuestro proyecto educativo

Detrás de envoltorios, dinámicas y gynkanas hay una idea y un sueño educativo.
Es a la dimensión del campamento que más tiempo dedicamos. En el campamento procuramos que nada se haga sin una propuesta educativa que lo fundamente.
Lo compartimos con vosotros con profundo cariño y como un tesoro construido por muchas generaciones de monitores.

Buen día a todos.






jueves, 21 de julio de 2016

Las primeras vivencias, las que no deben ser olvidadas.

El campamento ha tomado velocidad de crucero y todos los mecanismos están ya engrasados y otorgando un ritmo intenso y que nos permite trabajar todas las claves educativas previstas.

El primer día, con el paso del tiempo, se ha convertido en una especie de mantra para los monitores más veteranos. Las evaluaciones y la experiencia acumulada nos han permitido ir reconociendo actividades que consideramos esenciales para el proyecto.

Por la tarde, taller de cabuyería. Los chicos, por grupos, han ido construyendo muebles y elementos decorativos para la acampada. Han completado con ello el trabajo que realizaron ayer de montaje de las literas y y de las taquillas. Se trata, en definitiva, de que contribuyan al montaje del campamento y abandonen la tentación de pensar que todo tiene que estar dispuesto para ellos sin trabajar y contribuir en ello. De esa forma hacen suyo también este proyecto.

En la velada, juegos tradicionales: tiro con cuerda, el pañuelo, la zapatilla por detrás... Es una de las veladas más celebradas por los acampados y la hacemos la primera noche para que tengan diez días por delante para disfrutar los juegos aprendidos. Para nosotros, aunque sea por una noche, ser capaces de superar las prestaciones de la Pokemon Go será siempre motivo de orgullo.

Y, la más importante de todas, la primera celebración gira en torno a la reconciliación. Se trata de insistir hasta la afonía en que la mejor forma de hablar sobre Dios es en términos de perdón y misericordia. Durante estos días, los niños que lo deseen podrán participar en el sacramento.

Esta año la celebración quedó presidida por un sin fin de globos de colores. En ellos nuestros motivos de arrepentimiento y nuestro motivos de orgullo personal. Se trata de que ambas experiencias lleguen al buen Dios. En la oración de la noche les hemos advertido de que solo la mitad de los globos continúan su viaje: aquellos que contienen motivos de orgullo. Los que contenían nuestros errores y arrepentimientos han detenido su viaje en el olvido de Dios descrito por el famoso cuento:

"Una mujer se acercó a un cura para confesarse y advirtió que ella hablaba cada tarde con Dios de forma personal y que ella era capaz de escuchar su voz y que respondía a sus preguntas.
Preocupado, el sacerdote, trató de encontrar una estratagema que permitiera a la mujer salir de su error o hacerle consciente del problema psicológico que pudiera estar viviendo.
Por esta razón le indicó -¿Así que hablas con Dios? - le dijo - ¡Pregúntale entonces a Dios por mis pecados y cuéntamelos mañana!
Al día siguiente la mujer se volvió a acercar a la iglesia para sorpresa del sacerdote. -¿Has hablado con Dios? - ¡Sí! - respondió la mujer. -¿Y le has preguntado por mis pecados? ¡Podrás enumerarlos entonces!-. - No-, respondió la mujer, -le he preguntado por tus pecados pero me ha dicho que no puede contármelos porque Dios, cuando perdona- olvida".

Con la mirada fija en los globos elevándose, hemos soñado con una sociedad en la que la reconciliación y el olvido de los errores sea signo de identidad.

Hoy era el primer día de campamento y era importante para nosotros que quedaran claras las vivencias que nunca deberían ser olvidadas.






miércoles, 20 de julio de 2016

El detector de ovejas de serie.

En Santiago de Aravalle se vive de otra forma...

Se va imponiendo la calma en la acampada. Últimos murmullos tras un día de emociones intensas y de muchos acontecimientos.
La calma es sinónimo de sueños dulces y merecidos presididos por una sonrisa: están muy contentos.

La finca les ha sorprendido como te ocurrirá a ti cuando vengas a vernos el día 31.
Nos presiden las estribaciones de Gredos para regalarnos vistas imponentes del circo del Trampal y de la Laguna de Barco. Nos protegen unos robles inmensos que hacen del comedor un verdadero paraíso. Y el sol prepara las tiendas para que no sean frías por la noche y el agua del río para que el baño sea más amable.
Les he preguntado a más de 15 y todos coincidían en estar encantados.

En Santiago de Aravalle se camina más despacio y las señoras del pueblo miran de forma irónica a los que venimos con tantas prisas de la ciudad. Tampoco parece ser necesario hacer filas por las cunetas de manera que el coche, al tener que frenarse, da ocasión para saludarse y preguntar por el nombre.
En estas latitudes las carreteras no son exclusividad de los caballos de vapor, y esta misma tarde ha sido también ocasión de una curiosa y graciosa anécdota.
Tras una curva emerge una oveja que exige frenazo. Tras la primera, un grupo que la acompaña, tras el grupo un rebaño entero de cien. Quizá por la costumbre, sienten la carretera como propia y parece ser norma que tengan preferencia, se les conceda o no.
Así que el coche se convierte en un islote en un mar de lanas. Y, como icono de los pretenciosos avances de la tecnología, rodeados por el rebaño, el coche ha querido cumplir con sus obligaciones pitando en las cuatro direcciones posibles para alertar de la cercanía de objetos con los que quizá chocar, generando una grotesca sinfonía que se antoja como profunda paradoja.
Cierra el cortejo un pastor que parece mostrarse alegre por el encuentro y que lo celebra con un cercano saludo y una amplia sonrisa.
Las ovejas, con su peculiar y tradicional sensor de cencerro bien afinado han contribuido al absurdo de la escena constatado que la vida, solo a dos horas de Madrid, puede ser mucho más pausada y, es posible que mucho más humana.

En Santiago de Aravalle se vive de otra forma y los niñ@s lo han intuido y expresado en sonrisas.

Hemos terminado la jornada contemplando la luna, la misma que es reconocible desde Tres Cantos. Mirándola hemos dado gracias a Dios por el sentimiento de echaros de menos. No es causa de tristeza, sino de reconocimiento de la suerte que tenemos de teneros cerca, motivo por el que dos horas de coche son ocasión de reconocer tan gran regalo. Mirándola, nos hemos imaginado que también la contemplábais y que participábais de la sana nostalgia. Mirándola, os hemos enviado un beso a cada uno.